¿Es el Consejo de la Paz un sustituto del Consejo de Seguridad de la ONU?

¿Es el Consejo de la Paz un sustituto del Consejo de Seguridad de la ONU? Trump dijo el 20 de enero de 2026 que “las Naciones Unidas nunca me ayudaron” como motivo para la creación de la “Junta de Paz”
Escribe Ricardo Ferrer Picado*
Argentina está llamada a tener un rol de complementariedad estratégica y protagónica, dotando de seguridad desde el Cono Sur al Hemisferio Occidental.
Los Presidentes Donald Trump y Javier Milei se mostraron en la presentación del Board of Peace en Davos, Suiza, el 22 de enero de 2026 como documentó la fotografía de Krisztian Bocsi para Bloomberg.
Podría completarse el interrogante sobre si se trata del resultado de frustraciones ante crisis que atentaron y atentan contra la seguridad y orden internacional y los derechos fundamentales inherentes a la condición humana, mientras sus principales ejecutores se exhiben -o lo hicieron hasta hace semanas- impunemente. El rol de la realpolitik.
Según la carta de invitación enviada por el presidente Trump a su creación a 60 países -de la que Argentina es miembro fundador debido a la lucidez del presidente Milei, su canciller Quirno y embajador ante Estados Unidos, Alec Oxenford que ha logrado el marco para que Argentina tenga un rol preferencial- y a la que a la fecha integran 26 países, deliberan su participación varias potencias, mientras sólo negaron su participación por diferentes condicionantes Francia, Alemania, Italia, Noruega, Eslovenia, Suecia y el Reino Unido, que pueden cambiar en breve.
Y hay países no invitados que por lo menos llaman la atención, por decir el caso de China, el caso de España o el de México.
Es una organización cuyo objetivo nominal es “promover la estabilidad, restaurar una gobernanza confiable y legal y asegurar una paz duradera en áreas afectadas o amenazadas por un conflicto”.
La junta fue propuesta por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en septiembre de 2025 y su creación fue anunciada por Trump el 15 de enero de 2026.
Trump dijo el 20 de enero de 2026 que “las Naciones Unidas nunca me ayudaron” como motivo para la creación de la “Junta de Paz”, alegando que su junta “podría” reemplazar a las Naciones Unidas.
Las membresías las determina únicamente el chairman del organismo que tiene contempladas suborganizaciones con mandatos específicos bajo su paraguas; que es Donald Trump, quien tiene la intención de cobrar mil millones de dólares por los escaños permanentes a fin de obtener fondos para garantizar el cumplimiento de los propósitos.
Se rige por sus propios estatutos que sólo nombran a una persona, el “Presidente Trump”, que puede adoptar resoluciones o iniciativas sin consultar a la junta a la que desde luego brindará sugerencias.
Algunos analistas, con razones, expresan que Trump está tratando de convertir a la organización en una alternativa al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde sólo él tiene poder de veto en lugar de compartirlo con miembros como Rusia, China Popular con los que tiene una Guerra Fría prevalente y desafían los valores de Occidente, sintetizados en la defensa de la vida, la propiedad privada, la democracia para vivir con libertad.
Su aceptación e invitación, implica una conexión directa con la reciente “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos”, donde se establece con el “Corolario Trump” que se puede seguir teniendo relaciones comerciales justas entre bloques, siempre que no afecten dimensiones estratégicas relativas a industrias de Defensa, Ciber, tecnologías sensibles, Infraestructura de conectividad, comunicaciones -cables submarinos que desafían desde Rusia y Partido Comunista Chino (PCCh) con acciones de sabotaje y con su alternativa Ruta de la seda Digital, y todo lo atinente a minería y provisión de insumos de tierras raras, oro, uranio, coltan, litio, entre otros.
Asimismo, un capítulo diferenciado obtiene, los países que nada hacen ante la ausencia multilateral -particularmente hemisférica existiendo los mecanismos- para que imponer incautaciones, congelar cuentas, someter a juicio a operadores y generar restricciones migratorias, agravamiento de aranceles y mayores intereses como los que se imponen a países que procuran endeudamiento pero violan DDHH y necesitan de entidades financieras ciertos waivers para poder tomarlos. Eso es lo que viene.
Ya no será gratis tributar al ataque iliberal a la libertad y estabilidad, mientras el “Corolario de Seguridad de Trump” habla de “enlistar a nuevos socios y expandir” es lo que antes de los acuerdos de Bretton Woods, se hablaba de Zonas de Influencia con relaciones privilegiadas, determinadas ya no sólo por la liberalización económica sino por la decisión política enmarcada en la eficiencia de seguridad, por lo que no habrá inversiones en áreas inseguras de capitales internacionales, y los factores geopolíticos serán determinantes.
Tampoco carecerá de consecuencias no trabajar en neutralizar la Convergencia entre el Crimen Organizado y el Terrorismo, que confluye con interferencias autoritarias malignas, que toman Estados huésped por sus proxis, procurando desinformación y ataques no atribuibles, que ya todos conocemos sus autorías, dando como ejemplo los drones que inmovilizan aeropuertos en Europa, el secuestro y ejecución del disidente Ronald Ojeda en Chile operado a instancias del Tren de Aragua como la ejecución del Fiscal paraguayo Pecci en Colombia a instancia de la convergencia entre Hezbollah, el PCC y el narco Sebastián Marset, por no citar ejemplo como los ataques asimétricos que padecieron Chile, Colombia, Perú, Argentina y Estados Unidos con grupos “antifa”. Ya no más armas asimétricas de estas organizaciones híbridas, de la Convergencia.
Allí, queda claro el fin de la era de la ingenuidad, en la que se creía que por favorecer la integración a organismos multilaterales y supranacionales, como el caso de China Popular a la OMC, por ese sólo hecho, se democratizaría internamente, cumpliendo DDHH, mientras el resultado representa todo lo contrario.
China concentró más el poder en una figura que antes tenía al menos un polit bureau, con una figura que, lejos de promover la democracia liberal, la ataca, incumple las reglas del comercio justo con una agresividad inusitada al mundo libre, con cooptaciones de élites, ejercicios militares conjuntos, juegos de guerra que facilitan interoperatividad (Caso de regímenes como China Popular, Rusia de Putin, la Dictadura Teocrática de Irán y hasta hace poco, el Régimen Bolivariano de Maduro, que sólo ostentaba logros en buzos tácticos, todo un mensaje de cara a la disputa marítima con Guyana por el Esequibo y la réplica de piratas con lanchas rápidas que replicaban un desafío similar el de los huthies en el Mar Rojo, pero afectando el tráfico bioceánico del Canal de Panamá con sus lanchas rápidas provistas por los iraníes).
El sistema internacional asiste a las consecuencias de haber sido ingenuo.
Ahora procura reparar, disuadir y limitando la cesión soberana en organizaciones transnacionales que deben resignificarse para volver a tener un rol que no sea el de las ambiciosas agendas como la de la ONU 2030, que imponen agendan ajenas a las necesidades actuales de las Nacionales.
El mundo tiene conflictos vinculados por los mismos actores -VRIC: Venezuela, Rusia, Irán, China, a los que regionalmente se suman Cuba y Nicaragua- y desafíos en escenarios como Venezuela, Mar de China con Taiwán -República de China-, Medio Oriente, Pakistán a India, Ucrania ante el ataque de Rusia, y otros retos potenciales que fortalecer la disuasión, con el GIUK -acrónimo militar en inglés Groenlandia, Islandia y Reino Unido, que referencia a un amplio sector septentrional del océano Atlántico que tuvo gran importancia estratégica en las dos guerras mundiales y especialmente durante Guerra Fría, por ser zona de contacto entre fuerzas aeronavales y submarinas de la OTAN y de la URSS- la Proyección Antártica Austral, entre otros.
Así, el Board of Peace, tiene el objetivo unívoco es la Seguridad Global. Que es convergente con la ONU, de la que es una consecuencia a sus inacciones o impotencias sistémicas que supieron ser útiles pero carecen actualmente de imperium.
El Board de la Paz, también es un producto de las Naciones Unidas, ya que con la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU del 17 de noviembre de 2025 resolvió aplicar “con una orientación en lo que fue el plan de 20 puntos de paz en la Franja de Gaza”.
Esa resolución define la creación del Board of Peace, le da a Trump la presidencia, identifica a Tony Blair, exprimer ministro británico, como uno de los integrantes, y el resto a definirse.
Dió además, el paso para la creación de una fuerza internacional de estabilización, una especie de cascos azules, pero no manejados por la ONU, sino por el Board of Peace y con elementos muy claros que incluyen la posibilidad de definir una zona económica diferencial, diferentes tarifas.
Eso tiene toda una implicancia económica directamente relacionada a la decisión política de eficacia militar, tal como el período de 1850 hasta Bretton Woods.
El Board of Peace o Junta de Paz es el órgano superior. Por debajo de eso vienen los ejecutivos, por debajo de eso vienen los tecnócratas, y los países tendrán su rol determinado para cumplir en plazos, rindiendo cuentas y mensurando resultados de “asegurar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos.
Hoy se trata de Gaza, pero refiere a cualquier zona afectada o amenazada por conflicto.
La presidencia le ejerce Trump, independientemente de su cargo de presidente de los Estados Unidos.
Argentina no pagará los mil millones de dólares, habrá que ver dentro de tres años que es cuando se renueva, porque puede ponerlo en recursos o enviados en misiones.
La respuesta entonces, si se sustituye a las ONU o su Consejo de Seguridad, es que no, sino que se crea una instancia con mucho poder disuasivo, articulada y que precipitará que la OPNU abandone quietud y grandes ambiciones que se inmiscuyen en agendas políticas domésticas por fuera de los objetivos de defensa de la vida, la democracia y la libertad, en la que han expuesto serias limitaciones, y dejar de ser un prominente foro.
Mientras este nuevo club puede contribuir a la estabilidad y disuasión de nuevos conflictos para no deber tener que lamentar ataques a la democracia, violaciones sistemáticas a los DDHH, desde regímenes malignos e iliberales, con una visión conducida por la libertad y la real politik, sin idealismos ingenuos ni constructivismo, que solo lucen por burocracias elefantiásicas pero ineficaces.
Argentina está llamada a tener un rol de complementariedad estratégica y protagónica como nunca antes en su historia, dotando de seguridad desde el Cono Sur al Hemisferio Occidental y asegurando la Seguridad continental y Atlántica con proyección Antártica, con mecanismos como el QUAD que enliste y expanda a más aliados y garantice el paso biocéanico austral -ante la sequia del Canal de Panamá y la generación del paso alternativo en pleno subcontinente entre el nuevo puerto peruano chino de Chancay y su conectividad con los brasileños- con Chile.
Fuente: Clarín
*Abogado. Egresado de la National Defense University. Analista de Seguridad Estratégica del Center for Secure Free Society
**Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad en ejercicio del derecho constitucional a la libre expresión sin censura previa y no necesariamente reflejan la línea editorial de SRSur News Agency
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