La silenciosa operación Project Dynamo permitió el regreso de Nahuel Gallo a la Argentina

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Nahuel Agustín Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, volvió esta madrugada a la Argentina tras pasar 448 días detenido en Venezuela y se reencontró con su familia en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en una escena cargada de abrazos, lágrimas y un alivio que se hizo colectivo.

El retorno se concretó en un avión privado vinculado a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), un dato que terminó de confirmar que, detrás de la liberación, se movieron engranajes paralelos, gestiones discretas y un operativo que -según información exclusiva reconstruida por Total News Agency (TNA) con fuentes reservadas- tuvo como pieza central al proyecto Project Dynamo.

La llegada se produjo pasadas las 4.40, y en la pista se montó un recibimiento que combinó lo institucional con lo íntimo: lo esperaban su esposa, María Alexandra Gómez, su hijo –Víctor, de tres años-, su madre y sus hermanos.

También estuvieron presentes la ministra de SeguridadAlejandro Monteoliva; su antecesora y actual senadora, Patricia Bullrich; el canciller, Pablo Quirno; y el gobernador de CatamarcaRaúl Jalil.

En paralelo, se dispuso un control médico para evaluar su estado tras más de un año de encierro, y un dispositivo de la propia Gendarmería con banda y uniforme para darle la bienvenida formal a un hombre que, hasta hace muy poco, era apenas una foto difusa y un nombre repetido en reclamos.

La noticia del regreso empezó a tomar forma en las horas previas, cuando Gómez confirmó en redes sociales que su marido ya estaba volando hacia el país.

“Estamos profundamente emocionados”, escribió, anticipando el momento que finalmente ocurrió en la madrugada: el abrazo con un hijo que lo conocía más por imágenes que por rutina cotidiana.

La activista Elisa Trotta, del Foro Democrático Venezolano, aportó luego un detalle que retrató el impacto del reencuentro: “Papá, el avión”, repetía el nene; Gallo lo alzó y no lo soltó. Primero hablaron los gestos -dijo- y después, recién después, llegaron los agradecimientos.

La trama política y diplomática, sin embargo, fue mucho menos lineal.

De acuerdo con lo reconstruido por TNA, en el último mes y medio las autoridades de facto en Caracas -encabezadas por Delcy Rodríguez y con influencia de su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional- dieron señales de que estaban dispuestas a liberar al gendarme.

Sin embargo, evitaron hacerlo en un esquema que otorgara protagonismo directo al gobierno de Javier Milei y a la Cancillería de Pablo Quirno, a quienes no reconocieron políticamente tras la caída del régimen de Nicolás Maduro.

En ese marco, tomaron fuerza negociaciones paralelas que incluyeron contactos con opositores de Argentina y, de manera inesperada, con dirigentes de la AFA.

Ese es el punto donde aparece el componente diferencial: según pudo saber Total News Agency de fuentes internacionales reservadas, Patricia Bullrich durante su mandato como ministra de seguridad impulsó un dispositivo específico que activó el proyecto Project Dynamo, bajo la coordinacion operativa de Ricardo Ferrer Picado, con apoyo de colaboradores externos.

El objetivo: aportar capacidades para localizar, evaluar y empujar condiciones de liberación para Gallo.

La clave, según describen fuentes consultadas por este medio, fue sostener durante meses un trabajo de inteligencia y verificación en terreno, con información que permitiera anticipar movimientos, confirmar estado de salud y reducir incertidumbres críticas en un escenario dominado por opacidad, amenazas y operaciones políticas.

En base a la información exclusiva relevada por TNA, el proyecto Project Dynamo ejecutó tres líneas de acción:

  1. primero, el despliegue de recursos humanos y redes de confianza con experiencia en la región andina y el Caribe, con fuentes humanas en Venezuela y países limítrofes para obtener datos verificados y actualizados.
  2. Segundo, la obtención de inteligencia clave para determinar la localización del oficial -con referencias al centro de detención El Rodeo I y eventuales traslados-, su estado físico y emocional en distintos momentos, las condiciones de reclusión y los actores institucionales vinculados al caso.
  3. Y tercero, la producción de insumos para gestiones multilaterales y presión coordinada: una combinación que, siempre según fuentes reservadas, contribuyó a que las autoridades venezolanas reconsideraran el costo de sostener la detención.

El último tramo de la operación sumó un factor simbólico y logístico que hoy llama la atención: el vuelo de regreso estuvo vinculado a la AFA, tal como mostró este medio el día de ayer.

En la primera imagen que circuló de Gallo tras su liberación se lo vio al pie de la aeronave junto a Luciano Nakis, prosecretario de la entidad, y Fernando Isla Casares, secretario de Protocolo.

Ambos se encontraban en Caracas por actividades asociadas a la inauguración de obras en el nuevo centro de alto rendimiento de la Federación Venezolana de Fútbol.

El avión utilizado fue un Learjet 60 de la empresa Baires Flight, que por su porte debió realizar escalas técnicas en Guayaquil (Ecuador) y Arica (Chile) antes de aterrizar en la Argentina.

Durante el trayecto, Gallo viajó con la camiseta de la Selección Argentina y compartió mates con los pilotos, según reconstrucción del entorno. Al aterrizar, lo aguardaba el operativo sanitario y el dispositivo de la fuerza.

En el Gobierno, la lectura política quedó resumida en una frase del propio Milei, que abordó el tema más tarde en una entrevista televisiva: sostuvo que lo central era que el gendarme volviera al país “por el motivo que fuera”, mencionando posibles gestiones de Estados Unidos e Italia o “el vehículo” que hubiera puesto otra parte a disposición.

Para el Presidente, dijo, el resto era “de vigesimoquinto orden”.

El caso Gallo había comenzado el 8 de diciembre de 2024, cuando ingresó a Venezuela desde Colombia por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander para visitar a su pareja y a su hijo.

Según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), realizó trámites migratorios de rutina y luego fue apartado para una “entrevista” por funcionarios venezolanos.

Más tarde, el régimen de Maduro lo acusó sin precisiones públicas consistentes de participar en “acciones conspirativas” y de estar ligado a un supuesto plan contra Delcy Rodríguez.

El 27 de diciembre de 2024, el Ministerio Público venezolano informó que había sido procesado por supuestas acciones “desestabilizadoras y terroristas”.

Durante semanas se desconoció su paradero exacto, hasta que en enero de 2025 circularon imágenes donde se lo veía vestido de celeste en un patio; luego se supo que estaba en El Rodeo I, uno de los centros de detención emblemáticos del aparato represivo chavista.

En la madrugada de hoy, la historia cambió de signo. Queda por delante el capítulo más difícil y más humano: la recuperación.

Pero en Ezeiza, con un hijo diciendo “Papá” sin necesidad de explicaciones, el operativo cerró su parte visible.

Y, puertas adentro, el regreso dejó una postal incómoda para muchos: la liberación se construyó con un mapa de intermediaciones donde el Estado, la diplomacia, actores internacionales y una institución del fútbol cuestionada como la AFA terminaron cruzándose en un mismo punto de aterrizaje.

Lo increible: El corrupto aparato de la AFA con apoyo del sanguinario régimen venezolano pudo tener su foto vinculada al reencuentro del Gendarme Gallo con su familia.

Fuente: Total News Agency

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