Urea

La urea granulada, que se aplica directamente al suelo, aportando nitrógeno a los cultivos, es esencial para la síntesis de clorofila y proteínas de las plantas. Se puede utilizar en forma de “perlas” tirándolas directamente en el surco donde va la semilla, o bien se puede diluir en agua y “regar” al cultivo en crecimiento.

Argentina podría recibir 10.000 a 100.000 toneladas de urea por mes a través de operadores no tradicionales para suplir dificultades de suministro a raíz del conflicto en el Estrecho de Ormuz.
“El abastecimiento de urea granulada está en riesgo en varios países de la región, como Argentina, Brasil, Perú, Chile y otros productores en el agro, especialmente para el cultivo de trigo y cebada”, dijo Paloma Wulfsohn, Directora Ejecutiva de SRSur Consultoría Estratégica.
“Los requerimientos también se extienden a la industria farmacéutica y de cosmética, por lo que las reformas  que está introduciendo la gestión del presidente Javier Milei pueden ser eficaces para sectores estratégicos de la economía”, añadió Wulfsohn.
Los cultivos de invierno como trigo y cebada, y de maíz en la primavera, requieren de urea, por el componente de nitrógeno necesario en los suelos aptos para estos cultivos.
También se requiere urea para cultivos de arroz, hortalizas y pasturas.
La urea también es aplicable en la industria química, de fertilizantes y en la industria plástica.
Se usa también en los alimentos suplementarios para el ganado ya que aporta nitrógeno que es fundamental en la formación de las proteínas.
El origen tradiconal de la urea importada por Argentina proviene de países hoy expuestos a la escalada del conflicto en Medio Oriente.
En 2025, Qatar aportó 287.000 toneladas, otras 187.000 toneladas provinieron de Emiratos Árabes Unidos y 50.000 toneladas tuvieron origen en Arabia Saudita.
“A través de su red de negocios en comercio exterior, SRSur Consultoría Estratégica estaría en condiciones de reemplazar a los proveedores habituales y muy probablemente con precios competitivos a nivel global”, explicó Paloma Wulfsohn.
“Argentina aún está a tiempo de satisfacer una demanda clave de insumos estratégicos para mantener alto el perfil estimado para la próxima campaña agrícola del país”, concluyó la consultora en negocios estratégicos.
El consumo argentino de urea alcanza a 2.5 millones de toneladas anuales, volumen que representa más de tres veces la cantidad requerida en décadas anteriores.

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