La muerte del Ayatollah Alí Khamenei no garantiza el fin del terrorismo

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La muerte del Ayatollah Alí Khamenei no garantiza el fin del terrorismo fundamentalista islámico disperso por el mundo.

En este tiempo, la islamización europea se ha acentuado en España, Reino Unido, Francia y sólo Alemania reaccionó en la última semana anunciando límites a la inmigración ilegal.

No sucede lo mismo en España, donde Pedro Sánchez fue el primer Jefe de Estado en cuestionar la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de golpear al régimen iraní como quien corta las siete cabezas del Hidra.

Murió el Ayatollah Alí Khamenei eliminado en el ataque a la cúpula del régimen teocrático fundamentalista que gobierna Irán desde 1979.

Fuentes israelíes indicaron a SRSur News Agency en la tarde de este sábado que “Ali Khamenei, líder supremo de Irán, habría sido eliminado. Aún no se ha publicado la confirmación oficial”.

Pero fue el mismo presidente Donald Trump quien confirmó la muerte del líder islámico iraní que puso en riesgo la Paz Mundial con su programa nuclear desarrollado no con fines pacíficos sino para destruir el Estado de Israel,  exterminar a todos judíos del mundo y a todos los “infieles”.

Irán y sus “proxys” construyeron una maquinaria bélica en una tarea que comenzó en 1979, en el mismo momento en que fue derrocado el Sha de Persia, Mohamed Reza Pahlevi.

El régimen iraní ensayó la efectividad de las organizaciones terroristas en los atentados que cometió en Argentina en 1992, cuando destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires y asesinó a 29 personas.

La vulnerabilidad o desidia de la Presidencia de Carlos Saúl Menem los animó a cometer un segundo atentado en 1994 contra la sede central de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

Este segundo atentado costó la vida de 85 personas, de 5 nacionalidades. Luego el terrorismo fundamentalista islámico causó 3.600 muertes al destruir las Torres Gemelas, un símbolo de Nueva York.

El ataque de Estados Unidos e Israel abre, sin embargo, una luz de esperanza en la oprimida población de Irán, en Medio Oriente, y en el mundo.

Si el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 abortó la firma de los Acuerdos de Abraham, el ataque iraní contra Oman, Abu Dabi y otros países de la región aisló a Irán de la comunidad de naciones árabes.

Irán no sólo carece de voluntad para convivir con sus vecinos sino que permanece en la inercia teocrática de querer imponer el Islam al mundo, “por la conversión o la espada” como lo intentó en el siglo 7 con la invasión de otros países llegando a ocupar militarnente hasta la mitad de la península ibérica, dominios que fueron recuperados por los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, en 1492, en simultáneo con la llegada de Cristóbal Colón a las Américas.

A 36 horas del ataque que eliminó a Alí Khamenei, la capacidad de fuego de Estados Unidos se concentró en neutralizar la flota naval militar iraní para evitar riesgos a la navegación en la zona del Golfo Arábigo, el Canal de Suez, el Estrecho de Ormuz.

“Me acaban de informar que hemos destruido y hundido nueve buques de guerra iraníes, algunos de ellos relativamente grandes e importantes. Vamos a por el resto. ¡Pronto también estarán flotando en el fondo del mar!”, posteó el Presidente Donald J. Trump en la red social X.

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