Se cumplen 34 años del primer atentado antisemita en Argentina

Se cumplen 34 años del primer atentado antisemita en Argentina que marcó el comienzo de innumerables actos de terrorismo en el mundo.
Escribe Ricardo Sarmiento*
Lo que comenzó en Argentina, sumó 3.500 víctimas de múltiples nacionalidades por causa del atentado, en 2001, contra las Torres Gemelas ubicadas en el corazón de Nueva York.
Cuando todo parecía estar bajo tensiones violentas focalizadas, como la invasión de Rusia a Ucrania, el 7 de octubre de 2023 impactó parcialmente en el mundo.
Grupos ideológicos celebraron el ataque en que el terrorismo fundamentalista islámico provocó, sólo en esa jornada, más de 1.400 víctimas en territorio del Estado de Israel y abrió un macabro capítulo para cerca de 250 seres humanos tomados como rehenes.
El antisemitismo emergió en el mundo como una rémora del clima prebélico de la Segunda Guerra Mundial.
Muchos Jefes de Estado evitaron repudiar ese ataque de Hamás y otras organizaciones terroristas financiadas por Irán.
El 7 de octubre de 2023, 19 ciudadanos argentino-israelíes integraron la lista de los rehenes arrastrados por la violencia a los fatídicos túneles de Gaza o a la muerte, como sucedió con Ariel Bibas, Kfir Bibas y la madre de ambos niños, Shiri Bibas.
Lo que sucedió en Buenos Aires el 17 de marzo de 1992 fue apenas un ensayo de la violencia que hoy altera al mundo occidental y que está provocando reacciones de Estados que ya viven en sus propios territorios lo que sucedió en Argentina, luego en Nueva York y continuó en Israel el 7 de octubre de 2023.
Actualmente, un dramático círculo de violencia envuelve al mundo.
Nadie pensó que se llegaría a estas circunstancias globales cuando el desconocido Ayatollah Khomeini tomó el poder político, militar, e impuso un estricto régimen teocrático en 1979, en Irán.
Este 17 de marzo, en Argentina se cumplen 34 años del primer atentado antisemita que marcó el comienzo de innumerables actos de terrorismo en el mundo.
En este contexto, la Embajada de Israel en Buenos Aires lanzó una campaña que apela a recordar el atentado contra su sede diplomática original que signó la llegada del terrorismo internacional a la Argentina.
La guerra de ocho años entre Irán e Irak fue el primer paso cierto y visible para para el mundo acerca de la existencia una amenaza a la que el mundo miró como ajena.
Esa guerra fortaleció al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y en 1991 se comenzó ya a planificar el segundo atentado que conmovió a Buenos Aires, esa vez, contra la AMIA.
El 17 de marzo de 1992 marcó un punto de inflexión en la historia argentina.
Ese día, el terrorismo internacional irrumpió por primera vez en la vida cotidiana mediante un coche bomba que destruyó la sede diplomática israelí en Buenos Aires, ubicada en la intersección de las calles Arroyo y Suipacha.
Esta acción perpetrada por la organización terrorista Hezbollah, con respaldo de la República Islámica de Irán, no sólo devastó una representación diplomática, sino que impactó de manera directa en la convivencia social y en la percepción de seguridad.
La explosión alcanzó además a un hogar de ancianos, una iglesia, un establecimiento educativo, viviendas y comercios de la zona.
Como consecuencia, 29 personas perdieron la vida y más de 250 resultaron heridas.
Entre quienes fallecieron había ciudadanos de nacionalidad argentina, paraguaya, boliviana, uruguaya, israelí e italiana.
Diplomáticos y trabajadores de la misión, un sacerdote católico de la iglesia vecina, un conductor de taxi, un instalador de aire acondicionado, obreros que se desempeñaban en edificios linderos, una mujer alojada en el hogar de ancianos y residentes del barrio conformaron un universo heterogéneo atravesado por un mismo acto criminal.
Para numerosas familias aquella fecha continúa siendo un hito determinante en su trayectoria vital.
En el plano colectivo, el paso del tiempo ha planteado el desafío de sostener viva la memoria de este episodio, al que en reiteradas oportunidades se ha aludido como un “atentado olvidado”, pese a su profundo impacto en la historia reciente del país.
Dos años después, en 1994, la República Islámica de Irán volvería a perpetrar un ataque en Buenos Aires.
Ese segundo atentado fue contra la AMIA, sede de la comunidad judía argentina. Provocó 85 víctimas fatales y profundizó la conmoción social frente a la amenaza del terrorismo internacional.
En el marco del nuevo aniversario de lo ocurrido en 1992, la Embajada de Israel comenzó la difusión de una iniciativa de concientización bajo el lema “La primera vez no se olvida”.
Esa campaña está orientada a promover la reflexión sobre la memoria social y la importancia de preservar el recuerdo de hechos que marcaron la historia contemporánea.
*Director Editor de SRSur News Agency
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