Protegió a John Kerry y al Papa Francisco y cayó intentando proteger a Maduro
SRSur News Agency 08/01/2026 0
El coronel cubano que protegía a Maduro y cayó en operativo ordenado y monitoreado en tiempo real por Donald Trump había cuidado al argentino Jorge Bergoglio, el papa Francisco, en su visita a Cuba
Humberto Roca, experto en seguridad personal, quien cuidó al Papa Francisco, cayó en el operativo de Estados Unidos, junto a 38 militares más de su país

La orden fue corta y seca, dicha casi sin voz para no delatar la posición: defender al presidente.
En ese instante, el primer anillo de seguridad de Nicolás Maduro entendió que lo improbable había ocurrido.
Los helicópteros ya no eran parte de un ejercicio, los estruendos no eran una simulación y los hombres que avanzaban con disciplina quirúrgica no venían a negociar.
Eran militares del equipo especial Delta Force y venían por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y por su esposa, Cilia Flores, señalados por Washington como jefes de una estructura de narcotráfico conocida como el Cartel de los Soles.
Entre quienes respondieron a esa primera orden estaba el coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez.
Tenía 67 años y una vida entera dedicada a proteger a otros. Esa noche moriría intentando hacer lo único que sabía hacer.
El operativo, fulminante y coordinado, dejó una estela de muertos que durante horas fue apenas un rumor.
Con el paso de los días, el número se fue decantando hasta convertirse en una cifra incómoda para dos gobiernos aliados desde hace más de dos décadas.
Treinta y nueve militares cubanos perdieron la vida durante la intervención estadounidense en Venezuela.
De ellos, sólo treinta y dos fueron reconocidos oficialmente por La Habana como integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior: los Avispas Negras.
Hasta hoy queda abierto un interrogante: quiénes son los otros 7 cubanos no reconocidos. Serían G2, la Contrainteligencia cubana?
Ellos quedaron en una zona gris de silencios, identidades parciales y versiones cruzadas.
Lo que ya no pudo ocultarse fue lo esencial: Cuba tenía hombres armados, entrenados y de alto rango protegiendo al poder chavista en su núcleo más sensible.
Humberto Alfonso Roca Sánchez encabezaba esa lista de altos militares muertos.
Es el militar cubano de mayor rango, admitido, abatido durante el operativo.
Era Coronel del Ministerio del Interior de Cuba, experto en seguridad personal y miembro de los círculos más cerrados de confianza del aparato cubano.
Roca era uno de los jefes del dispositivo de protección directa de Maduro. No estaba allí como observador ni como asesor. Estaba para cubrir con su cuerpo al hombre que debía sobrevivir.
Su biografía pública es casi inexistente. No hay discursos, no hay entrevistas, no hay homenajes previos. Ese vacío no es casual.
Los cuadros que alcanzan ese nivel dentro de la inteligencia y la seguridad cubanas suelen transitar carreras opacas, hechas de lealtades probadas y misiones que no se consignan en papeles.
De Roca se sabe, por imágenes y reconstrucciones posteriores, que:
- llevaba más de tres décadas en la Dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior.
- integró el primer anillo de protección de Fidel Castro durante años.
- acompañó delegaciones en cumbres, viajes oficiales y eventos donde el margen de error era cero.

Hay una fotografía que lo dice casi todo. Es de septiembre de 2015, durante la visita del fallecido papa Francisco a Cuba.
El pontífice avanzaba sonriente por las calles de La Habana, vestido de blanco, saludando a una multitud cuidadosamente contenida. Detrás de él siempre había un hombre de traje negro y mirada fija.
Ese hombre era Humberto Alfonso Roca Sánchez.
También estuvo allí cuando John Kerry, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama, visitó la isla en medio del deshielo diplomático.

Años después, pocos saben cuándo, Roca terminó en Caracas. Analistas y venezolanos exiliados lo habían dicho durante años: el primer círculo de seguridad de Nicolás Maduro estaba compuesto mayoritariamente por cubanos.
Caracas y La Habana nunca lo confirmaron. No hacía falta. Bastaba observar los protocolos, los movimientos, las lógicas internas.
El sábado del operativo estadounidense, esa hipótesis se volvió carne y sangre.
Junto a Roca murieron otros cubanos de distintos rangos. Dos coroneles, un teniente coronel, cuatro mayores y una veintena larga de oficiales y suboficiales, con edades que iban de los 26 a los 67 años.
Hombres formados en academias militares de la isla, desplegados en Venezuela bajo el paraguas de la cooperación bilateral firmada en el año 2000.
Hubo un acuerdo conocido que siempre habló de médicos, maestros y entrenadores deportivos, pero nunca mencionó agentes de inteligencia ni escoltas armados. Un secreto a voces que se sostuvo hasta que los cuerpos obligaron a hablar.
El gobierno cubano decretó dos días de luto oficial. Banderas a media asta, actos públicos suspendidos, comunicados medidos.
Cuba admitió que sus hombres cumplían misiones solicitadas por órganos homólogos venezolanos. Que murieron tras ofrecer resistencia, en combate directo o bajo bombardeos.
El gobierno de Venezuela habló de cooperación entre Estados soberanos y de tareas de protección institucional. Ninguno entró en detalles. Ninguno explicó por qué había tantos cubanos defendiendo con sus vidas a un presidente extranjero.
Lo que sí quedó claro es que ese primer anillo de protección fue el que más sufrió. Eran ellos quienes estaban más cerca de Maduro cuando comenzó el asalto. Los que debían ganar tiempo, confundir, resistir. Los que no podían retroceder.
La mayoría de los cubanos muertos pertenecían a ese círculo inmediato, miembros de una fuerza de élite, los Avispas Negras. No evitaron la captura del presidente ni la de su esposa. No evitaron el desenlace. Cumplieron, hasta el final, con la lógica que los había llevado allí.
La imagen de Humberto Alfonso Roca Sánchez mirando de reojo a una cámara en La Habana adquiere hoy otro sentido.
Aquel hombre cuya tarea era pasar desapercibido terminó convertido en el rostro visible de una operación clandestina que dejó de serlo.
Protegió a un Papa, escoltó a un secretario de Estado estadounidense y murió defendiendo a un mandatario acusado de narcotráfico.
Su trayectoria resume, sin discursos ni consignas, la profundidad de la alianza entre Cuba y Venezuela. Y también su primer costo humano.

El listado quedó dividido en dos:
Combatientes del Ministerio del Interior:
- Coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez (67 años)
- Coronel Lázaro Evangelio Rodríguez Rodríguez (62 años)
- Teniente coronel Orlando Osoria López (45 años)
- Mayor Rodney Izquierdo Valdés (51 años)
- Mayor Ismael Terrero Ge (47 años)
- Mayor Rubiel Díaz Cabrera (53 años)
- Mayor Hernán González Perera (43 años)
- Capitán Yoel Pérez Tabares (48 años)
- Capitán Addriel Adrián Socarrás Tamayo (32 años)
- Capitán Bismar Mora Aponte (50 años)
- Primer teniente Yorlenis Revé Cuza (36 años)
- Primer teniente Alejandro Rodríguez Royo (35 años)
- Primer teniente Erdwin Rosabal Avalos (35 años)
- Primer teniente Daniel Torralba Díaz (34 años)
- Primer teniente Yandrys González Vega (45 años)
- Primer teniente Yordanys Marlonis Núñez (43 años)
- Primer teniente Yunior Estévez Samón (32 años)
- Teniente Yasmani Domínguez Cardero (32 años)
- Teniente Fernando Antonio Báez Hidalgo (26 años)
- Teniente Yoandys Rojas Pérez (46 años)
- Primer suboficial Giorki Verdecia García (30 años)
Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias:
- Capitán Adrián Pérez Beades (34 años)
- Suboficial mayor Suriel Godales Alarcón (42 años)
- Soldado (r) Adelkis Ayala Almenares (45 años)
- Soldado (r) Alexander Noda Gutierrez (48 años)
- Soldado (r) Ervis Martínez Herrera (52 años)
- Soldado (r) Juan Carlos Guerrero Cisneros (55 años)
- Soldado (r) Juan David Vargas Vaillant (54 años)
- Soldado (r) Rafael Enrique Moreno Font (35 años)
- Soldado (r) Luis Alberto Hidalgo Canals (57 años)
- Soldado (r) Luis Manuel Jardines Castro (59 años)
- Soldado (r) Sandy Amita López (37 años)
