Pablo Vera Sales diseñó el primer anuncio gráfico de la Fiesta de la Vendimia

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Pablo Vera Sales diseñó el primer anuncio gráfico de la Fiesta de la Vendimia en 1936, hace 90 años, en la provincia de Mendoza.

Escribe Carlos Campana*

Este artista plástico  español fue quien pintó la Vendimia por primera vez. Por esto, la historia de Pablo Vera Sales, con su afiche, que ayudó a darle imagen a una fiesta que empezaba a construir su identidad en Mendoza.

A veces la historia cultural de Mendoza se revela en detalles aparentemente menores.

No siempre aparece en los grandes acontecimientos ni en los nombres más repetidos de la memoria colectiva.

En ocasiones surge de un documento olvidado, de una fotografía rescatada del archivo o de un afiche que alguna vez anunció una celebración y que, con el paso del tiempo, se termina transformando en testimonio de una época.

Entre esas huellas aparece la figura de Pablo Vera Sales, un pintor español que encontró en los viñedos mendocinos una fuente inesperada de inspiración.

Su nombre vuelve a escena al revisar la obra artística que anunció la Fiesta de la Vendimia de 1936, una pieza gráfica que hoy permite observar cómo comenzaba a imaginarse visualmente la celebración más emblemática de la provincia.

A simple vista podría tratarse de un elemento menor dentro de la extensa historia vendimial.

Sin embargo, ese trabajo condensó algo más profundo: el momento en que Mendoza empezaba a construir una imagen cultural propia alrededor del mundo del vino y de la cosecha.

El primer fiche vendimial anunció el inicio de una celebración de la Fiesta de la Vendimia en la provincia de Mendoza hace 90 años, en 1936.
El primer fiche vendimial anunció el inicio de una celebración de la Fiesta de la Vendimia en la provincia de Mendoza hace 90 años, en 1936.

 

  • Una celebración en formación

En aquellos años la Vendimia transitaba su etapa inicial de organización. La fiesta que hoy convoca multitudes todavía estaba definiendo su forma, su relato y sus símbolos.

Ya la provincia había logrado convertir un territorio árido en una región productiva gracias al sistema de riego y al trabajo persistente de generaciones de agricultores.

La cosecha de la uva representaba ese esfuerzo colectivo, y la celebración surgía como una manera de compartirlo.
Pero toda fiesta necesita una imagen que la represente.

Los programas impresos, las ilustraciones y los carteles comenzaron a cumplir ese papel. No sólo informaban sobre el evento: también transmitían una idea de identidad. En ese escenario aparece la intervención de Vera Sales.

  • Un artista que llegó de lejos

Pablo Vera Sales había nacido en España y se había formado dentro de una tradición pictórica donde el dibujo y la composición ocupaban un lugar central.

Como muchos creadores europeos del siglo XX, decidió cruzar el Atlántico en busca de nuevos horizontes.

América ofrecía algo más que oportunidades laborales: proponía paisajes distintos, sociedades en transformación y un territorio visual que para muchos artistas resultaba fascinante.

Cuando Pablo Vera Sales llegó a Mendoza descubrió una geografía que lo sorprendió.

La cordillera dominaba el horizonte con una presencia constante, mientras los viñedos se extendían en largas hileras verdes que contrastaban con el tono claro de la tierra. Para un pintor, ese escenario tenía una fuerza inmediata.

  • El descubrimiento del paisaje cuyano

La luz mendocina fue uno de los aspectos que más llamó la atención del artista. Era una claridad intensa, capaz de marcar las formas con precisión y de transformar el paisaje en una escena casi escenográfica. A esa presencia natural se sumaba la actividad humana.

Durante la época de la cosecha los viñedos se llenaban de movimiento: trabajadores inclinados sobre las plantas, carros cargados de racimos, voces que rompían el silencio del campo.

Para Vera Sales, aquella escena tenía un valor expresivo evidente. La vendimia no era sólo una actividad económica. Representaba la relación directa entre el hombre y la tierra.

La Fiesta de la Vendimia en una imagen de épocaen 1936.
La Fiesta de la Vendimia en una imagen de época en 1936.

Cuando se le encargó el diseño del cartel para la primera fiesta, el pintor encontró la oportunidad de traducir esa mirada en una imagen.

La composición que creó era sobria pero expresiva. La figura humana ocupaba el centro de la escena, vinculada al trabajo de la viña y rodeada por elementos que evocaban la cosecha.

Las líneas aparecían definidas y equilibradas, con una estética que recordaba ciertas corrientes gráficas europeas. Al mismo tiempo, el contenido visual estaba profundamente ligado al paisaje mendocino.

El resultado fue una pieza clara, directa y con una intención artística evidente.
No se trataba simplemente de un anuncio. Era una interpretación visual del significado que la vendimia comenzaba a adquirir en la provincia.

  • La mirada del recién llegado

Existe un rasgo particular en la obra de Vera Sales: su condición de observador externo.

Quienes nacen en un lugar suelen convivir con su paisaje de manera cotidiana. Con el tiempo, ciertos detalles dejan de sorprenderles.

El recién llegado, en cambio, percibe aquello que los demás ya no miran con la misma intensidad.

Para el pintor español, la combinación entre la cordillera, los viñedos y la vida rural ofrecía una escena cargada de significado.

El contraste de colores, la claridad del cielo y el ritmo del trabajo agrícola componían una imagen que merecía ser representada. Esa mirada fresca quedó reflejada en el afiche.

  • La construcción de una imagen vendimial

Los primeros años de la fiesta fueron fundamentales para definir los símbolos que aún hoy la identifican.

La viña como emblema de fertilidad, la figura femenina asociada a la abundancia, la presencia constante de la cordillera como telón natural y la exaltación del trabajo agrícola comenzaron a aparecer en distintas expresiones artísticas.

Pintores, fotógrafos y diseñadores contribuyeron a fijar esas imágenes en la memoria colectiva. El trabajo de Vera Sales se integra dentro de ese proceso de construcción cultural.

  • Cuando un cartel se vuelve documento

Muchos de los materiales gráficos creados para las primeras celebraciones fueron pensados para un uso inmediato.
Su función era anunciar la fiesta de ese año y luego desaparecer. Pero el paso del tiempo les otorgó otro valor.

Hoy, esas piezas permiten reconstruir cómo se representaba Mendoza en aquel momento y qué elementos se consideraban esenciales para expresar la identidad de la provincia.

El afiche vendimial diseñado por el artista español forma parte de ese conjunto de testimonios. No sólo recuerda una celebración pasada, también revela cómo se imaginaba la relación entre la tierra, el trabajo y la cultura.

  • Un artista y su tierra adoptiva

La trayectoria de Vera Sales también refleja una característica frecuente en la historia cultural argentina: la influencia de los inmigrantes europeos en el desarrollo artístico local.

Muchos llegaron con una formación académica sólida y, al encontrarse con el paisaje americano, reinterpretaron sus conocimientos.

En ese diálogo entre tradición y descubrimiento surgieron obras que ayudaron a construir nuevas identidades visuales. La vendimia mendocina fue uno de esos temas capaces de inspirar a los creadores.

  • La persistencia de una imagen

Con el paso de las décadas la fiesta creció hasta convertirse en uno de los acontecimientos culturales más importantes del país.

Las puestas en escena actuales incorporan tecnología, coreografías multitudinarias y producciones de gran escala.

Sin embargo, el núcleo simbólico permanece intacto: la celebración del trabajo en los viñedos y de la relación entre el hombre y la tierra.

Las imágenes de los primeros años siguen siendo parte de esa memoria.

Entre ellas aparece el cartel diseñado por Pablo Vera Sales, una obra que nació como simple anuncio y terminó convirtiéndose en parte del patrimonio visual vendimial.

A veces ocurre así: una pieza gráfica destinada a una temporada logra sobrevivir al paso del tiempo y se transforma en ventana hacia el pasado.

En esa ventana aparece la mirada de un pintor español que supo descubrir en los viñedos mendocinos algo más que un paisaje: el símbolo de una cultura que empezaba a narrarse a sí misma.

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*Periodista e historiador. Fuente: El Ciudadano News

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