Para el USDA el mercado de cereales se mantendrá estable a corto plazo

Para el USDA el mercado de cereales se mantendrá estable a corto plazo y que los factores externos tendrán una mayor influencia en los precios.
- El informe señala altos niveles de existencias de maíz, un equilibrio más ajustado en el mercado de la soja y refuerza el papel del clima, la demanda y los biocombustibles en la definición del mercado.
Un informe reciente del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) reveló que no existe una escasez de grano a corto plazo, sino más bien un cambio en la interpretación que el mercado hace de la oferta y la demanda.
El cambio previsto en la superficie cultivada, de maíz a soja en Estados Unidos, se produjo de forma moderada, sin la suficiente fuerza como para sostener un aumento generalizado de los precios.
Por lo tanto, este escenario no indica un nuevo ciclo de escasez, y el mercado se vuelve más dependiente de factores como el clima, el avance de la siembra, la demanda interna estadounidense y las políticas de biocombustibles para determinar su rumbo.
En el caso del maíz, los inventarios superaron las expectativas, lo que indica una mayor demanda a corto plazo, si bien el volumen almacenado sigue siendo elevado, sobre todo entre los productores.
La soja, por otro lado, presenta una situación más equilibrada, con una superficie sembrada menor de lo previsto y una demanda firme, principalmente de la industria procesadora y de biocombustibles, lo que favorece unas perspectivas más favorables para los precios a medio plazo, a pesar de la dependencia de factores externos.
El informe por sí solo no cambia las reglas del juego, pero redefine el enfoque del mercado.
De ahora en adelante, el clima, el ritmo de siembra y la satisfacción de la demanda serán más relevantes que las cifras de superficie cultivada.
“El mercado ya no reaccionará únicamente a los informes y dependerá más de variables dinámicas a lo largo de la temporada de cultivo”, afirma Isabella Pliego, analista de mercado de Biond Agro.
Para ilustrar la evolución de la superficie sembrada de soja frente a la de maíz a lo largo de los años, el siguiente gráfico muestra un ligero cambio en la superficie cultivada de maíz a soja, pero sin la suficiente intensidad como para provocar una crisis de oferta.
En la práctica, el USDA estimó aproximadamente 38,6 millones de hectáreas de maíz y 34,3 millones de hectáreas de soja, lo que refuerza una transición moderada que ya está parcialmente reflejada en el precio de mercado.

Otro dato importante que se observa en el gráfico de existencias trimestrales de maíz en EE.UU. es el elevado volumen de producción, especialmente con más de 229 millones de toneladas en marzo.
A pesar de ello, el ritmo de consumo en el trimestre fue superior al previsto, lo que contribuyó a sostener los precios a corto plazo.
Sin embargo, el hecho de que casi 60% de las existencias estén en manos de los productores indica la posibilidad de que se genere presión vendedora durante periodos de precios elevados.

En cuanto a la soja, el gráfico trimestral de existencias revela un escenario más equilibrado, con aproximadamente 57,1 millones de toneladas y un consumo ligeramente inferior al del año anterior.
Este equilibrio, junto con el mayor uso de petróleo para biocombustibles, ilustrado en el gráfico de crecimiento de la producción y el mandato de biodiésel en EE.UU., crea una base de demanda estructural más sólida para este cultivo, lo que respalda una perspectiva más positiva para el maíz.


- El clima reduce el riesgo, no lo aumenta.
Con la transición climática actual, que va de una La Niña débil a un posible El Niño, el escenario tiende a favorecer el desarrollo de los cultivos en Estados Unidos, reduciendo los riesgos de producción a corto plazo.
En este contexto, la conclusión es clara: el maíz sigue teniendo una oferta suficiente, la soja está más equilibrada y el mercado entra en una fase que se guía menos por las expectativas y más por la ejecución real de la cosecha.
La siembra de maíz y soja en Estados Unidos pone de manifiesto el papel fundamental del clima en las próximas semanas.
Con la transición hacia un patrón climático más cercano a El Niño, se prevé una siembra más rápida y un menor riesgo de pérdidas de rendimiento.
Para Brasil, este escenario exige cautela: los aumentos de precios internacionales podrían verse contrarrestados por las fluctuaciones del tipo de cambio, y los precios físicos dependen de primas, logística y plazos, no solo del tipo de cambio.
En el mercado del maíz, cualquier aumento de precios debería utilizarse para proteger los márgenes, dado que la oferta sigue siendo alta; en el mercado de la soja, conviene mantener una mayor flexibilidad dada la sólida demanda y el riesgo climático.
También es importante evitar interpretaciones erróneas; el informe de marzo no define la superficie sembrada, las existencias antiguas de maíz no implican necesariamente escasez futura, y la soja no escasea en el caso de Brasil.
“No hay escasez de producto, sino una redistribución del riesgo: el maíz sigue teniendo un suministro suficiente, la soja está más equilibrada y el mercado ahora está impulsado principalmente por el clima, la siembra y la demanda”, concluye Isabella.
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