El petróleo y la energía consolidan una fuerte recuperación

El mapa desigual del modelo económico: ventas, rentabilidad y deuda en las grandes empresas.
El análisis de los balances 2025 de las empresas que cotizan en bolsa muestra un escenario crecientemente desigual entre sectores.
Mientras la caída de la demanda interna comprime ventas y márgenes en construcción, consumo e insumos difundidos, el petróleo y la energía consolidan una fuerte recuperación, con efectos contrapuestos sobre el financiamiento y el endeudamiento.
La heterogeneidad constante es una marca central de la economía de los últimos dos años.
Ésta no sólo se extendió y profundizó entre sectores sociales, sino también al interior de cada uno de ellos.
En este informe, y a partir de los balances de cierre de 2025 que presentaron grandes empresas que cotizan en bolsa, analizaremos cómo evolucionaron las disparidades entre sectores y firmas, haciendo foco en
i) ventas,
ii) márgenes de rentabilidad y
iii) fuentes de financiamiento.
Para esto, dividimos a las grandes empresas en cuatro sectores:
- construcción (Ferrum, Holcim y Loma Negra),
- consumo masivo (Arcor, Grimoldi, Havanna, Mastellone, Molinos Rio de la Plata),
- insumos difundidos (Aluar y Siderar) y
- petróleo y energía (Pampa e YPF).
La facturación de construcción, consumo masivo e insumos difundidos cayó 12% entre el promedio 2021-2023 y 2025, muy golpeado por el derrumbe de construcción (-34,4%).
En contraste, el sector petrolero y energético logró más que duplicar sus ventas en el mismo lapso.
La caída de la demanda interna en un contexto de flexibilización importadora local y aumento del proteccionismo a nivel internacional complica el escenario de los sectores no beneficiados por factores naturales (en términos económicos: shocks exógenos).
La caída de las ventas no implica, necesariamente, un deterioro de la rentabilidad: ésta podría ser más que compensada por una baja de los costos.
Sin embargo, éste no fue el escenario, y el cociente entre EBITDA (ganancias previas a impuestos, intereses y depreciaciones) y ventas comprimió en la mayoría de los sectores.
Concretamente, el promedio de la economía “no petrolera”, los márgenes de ganancia están en mínimos desde la pandemia. En contraste, el sector energético sigue recuperándose.
En este escenario, cayó el financiamiento propio en los tres sectores más vinculados al mercado interno, a la vez que el del sector petrolero se encuentra en máximos históricos.
El deterioro de las ventas obligó a aumentar la demanda de crédito, en pos de estabilizar la producción.
Sin embargo, si los flujos reales no mejoran en el corto plazo, lo que fue un aliciente en 2024 y 2025, podría agravar las complicaciones de la producción en 2026.
El resultado es un aumento del cociente entre deuda neta y EBITDA -la relación entre los pasivos de una firma y sus ganancias anuales, es decir, el tiempo (en años) que necesitan para repagar sus obligaciones- para la economía “no petrolera” y una caída de este ratio para el sector de energía y petróleo.
En el caso de los primeros, este cociente ya se ubica en 1,2 años: las ganancias del último año no alcanzan para pagar el stock de deuda actual.
A fines de 2023, luego de haber crecido levemente, se había ubicado en 0,3: se cuadruplicó en los últimos dos años (de aumento de pasivos y compresión de rentabilidad).
Fuente: Banco Provincia
