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lunes, febrero 6, 2023

Xi Jinping blindó su poder en China y podría ser más duro ante EEUU

Escribe Marga Zambrana

El corolario de XX Congreso del PC Chino fue la coronación de Xi Jinping como un líder con poder político sin precedentes después de Mao Tse Tung y Teng Xiaoping.

Xi Jinping blindó su poder, desplazó del Partido Comunista Chino, se rodeó de sus más fieles y laminó a los liberales. Con la retirada de Wang Yang y de Liu He de los 25 miembros del Politburó, es de prever que China adoptará una política más dura contra Estados Unidos.

El líder chino Xi Jinping ha culminado hoy un proceso de acumulación de poder desafiando todas las normas no escritas del Partido Comunista de China (PCCh) para mantenerse en el cargo al menos otro lustro, y ponerse así a la altura de Mao Zedong y Deng Xiaoping al frente de la segunda economía mundial y el país más poblado del mundo.

Xi Jinping ha promovido a la cúpula del poder a cuatro de sus funcionarios más fieles, por encima de la aceptación popular de sus desempeños. No ha designado un sucesor. Y ha superado el límite de dos lustros como secretario general de la formación única.

La coronación de Xi Jinping concluyó con la humillación pública de su predecesor Hu Jintao.

Una vez más, el líder chino ha reiterado las directrices de la segunda economía mundial para los próximos cinco años, como ya hiciera en la inauguración de este XX Congreso que finalizó hoy, y que consistirán en una mayor independencia económica, mayor intervencionismo económico y social, la continuación de las polémicas medidas de Cero Covid, y una política exterior más agresiva contra Occidente, y en especial contra Washington.

Además, las mujeres han desaparecido de los dos máximos niveles en la jerarquía de poder china.

Los seis miembros del Comité Permanente del Politburó (CCP), la cúpula del poder en China, fueron presentados hoy ante el mundo, con una renovación en la que Xi Jinping, de 69 años y también miembro de este órgano, ha jubilado a los protegidos de otras facciones para introducir a cuatro de sus servidores más fieles: Li Qiang (63), el líder del PCCh en Shanghái, Cai Qi (66), el líder en Pekín, Ding Xuexiang, (60), el más joven y antiguo secretario de Xi en Shanghái, y Li Xi (66), un literato con una amistad familiar con el líder desde la década de 1980 y que en la actualidad es el líder del partido en la rica Cantón.

La propaganda oficial china ha destacado “el conocimiento y cercanía a las bases del pueblo chino” de los elegidos. Mientras que los analistas internacionales destacan su lealtad al máximo líder por encima de su desempeño gestor o de su aceptación popular. Estos analizan la reorganización de la cúpula con una avasalladora victoria de la facción de Xi, contra la de la Liga de las Juventudes Comunistas del expresidente Hu, y la carencia de un claro sucesor, lo que indica la voluntad del actual líder de mantenerse en el cargo de forma vitalicia.

“Xi ahora tiene un control ilimitado del gobernante Partido Comunista y, por lo tanto, tendrá pocos frenos en sus políticas en los próximos cinco años”, explicó a El Confidencial Lucy Hornby, académica visitante del Centro Fairbank de Estudios Chinos, en Harvard. Esta falta de freno puede tener consecuencias negativas para el resto del planeta, como ya sucediera con la ocultación de la aparición del covid-19 en Wuhan a principios de 2020.

La edad media de los líderes arroja interrogantes sobre la prolongación de este cuadro y la carencia de un sucesor designado. “Dominan los hombres de edad, la mayoría de ellos están en sus 60. Solamente 10 de los 24 miembros del Politburó nacieron a partir de 1960. Y lo que es más importante, solamente permanece una facción, la de Xi”, explica Jean-Pierre Cabestan, profesor de la Hong Kong Baptist University. Además “Xi se ha rodeado de sumisos, y no de sumisas”, añade este sinólogo al referirse a la nula presencia de mujeres en la reorganización de los dos más altos niveles de poder en la jerarquía del Partido.

Los dos otros miembros del CPP que permanecen son Zhao Leji, de 65 años y responsable de la política de anticorrupción del Partido, y Wang Huning, un académico de 67 años y conocido como el “zar” de las teorías ideológicas de Xi. Los cuatro cargos salientes son el actual primer ministro, Li Keqiang, de 67 años y protegido de la facción del expresidente Hu Jintao, Li Zhanshu, de 72 años y máximo legislador, Wang Yang, de 67 años y líder consultivo, y el viceprimer ministro Han Zheng, de 68.

En una imagen simbólica entre los cargos entrantes y salientes, durante la expulsión el sábado del expresidente Hu Jintao del hemiciclo, Wang Huning tiró de la chaqueta de Li Zhanshu cuando este intentaba ayudar a Hu en su aparatosa salida del Gran Salón del Pueblo de Pekín, y ante el hierático silencio de los 2.300 delegados del congreso.

Los analistas siguen apoyando la teoría de que Hu fue expulsado por Xi con un claro mensaje de humillación pública y de aniquilación de la única facción que le podía hacer frente. Algo que contradice la filtración oficial a través de la agencia Xinhua de que el veterano líder se encontró indispuesto.

Durante el mandato de Hu, China se convirtió en la segunda potencia económica gracias a la aplicación de medidas económicas liberales, y se mantuvo una política exterior más centrada en el “poder blando” que en la confrontación. Considerado en su momento un gobernante represor de los derechos civiles, Xi dedicó buena parte de su discurso inaugural a criticar su política como “blanda” y “hedonista”.

“Fue claramente una humillación pública. El pétreo silencio (de los delegados) fue muy significativo”, explica Steve Tsang, director del China Institute del SOAS de la Universidad de Londres, al referirse a la expulsión de Hu el sábado. Si hubiera habido un problema de salud, prosigue este prestigioso sinólogo, algunos de los delegados “habrían hecho gestos en ese sentido”. El mensaje es claro y alto: “Solamente hay un líder y es Xi. Los anteriores líderes no tienen relevancia. Que a nadie se le olvide esto. Sería interesante ver si Hu es acusado de algo con el debido tiempo. Espero que no, su humillación pública fue suficiente”, apunta este experto.

“Pero estamos en la nueva era de Xi, y las antiguas normas no se pueden seguir aplicando”, apostilla Tsang. La teatralización calculada del triunfo de Xi frente a la facción de Hu domina la opinión de los sinólogos. “La humillante expulsión de Hu Jintao del Gran Salón del Pueblo ilustró de manera dramática que la gente de Xi ha obtenido una victoria absoluta en la composición de la nueva administración, y que los seguidores de Hu, la facción de la Liga de las Juventudes de China, han perdido”, explica Hornby.

Incluso quienes podrían admitir la versión oficial de que Hu padece un problema de salud no pueden pasar por alto la crueldad con la que dos de los guardas de Xi Jinping lo sacaron del Congreso. “Si, por ejemplo, sufriera de demencia senil, digamos avanzada en un 50%, lo habrían puesto bajo observación”, baraja Jerome A. Cohen, un veterano analista. La teoría de la humillación “es ciertamente mucho más dramática, y la conclusión y el daño infligido es tan cruel e innecesario que me cuesta aceptarlo”.

Otro de los síntomas de la aniquilación de la facción del ex presidente, la Liga de las Juventudes Comunistas, ha sido la salida del Politburó del viceprimer ministro Hu Chunhua (59), considerado hasta hoy uno de los posibles candidatos a “premier” si se hubiera mantenido un equilibrio de poder entre facciones.

Los observadores también destacan la reaparición del techo de cristal para las mujeres en la política china. Con la salida del Politburó de la “dama de hierro”, la viceprimera ministra Sun Chunlan, de 72 años y una de las ejecutoras de la política de Cero Covid de Xi, desaparecen las mujeres en el Politburó, segundo nivel de poder del partido único.

China fue pionera en el mundo en introducir a la mujer en el ámbito laboral. Desde la fundación de la República Popular en 1949, Mao Zedong avaló su política de género con la célebre frase “la mujer sostiene la mitad del cielo”, por lo que durante décadas el PCCh había presumido de ser uno de los regímenes más igualitarios del mundo en contraposición a la “vieja China” de los emperadores.

Sin embargo, y en la práctica, la sociedad china es patriarcal. Desde 1949 solamente seis mujeres han llegado hasta el Politburó, y tres de ellas eran las esposas de sendos fundadores de la China comunista; y solamente 30 alcanzaron puestos entre los 250 o 300 miembros del Comité Central, cuyos delegados escogen a los líderes del Politburó y aprueban sus decisiones. Las mujeres representan hoy menos de la mitad de la población china, un 48,7% o 703 millones, en parte debido a la política del hijo único que ha favorecido los abortos selectivos de fetos femeninos durante décadas.

*Publicado en El Confidencial

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