La actividad metalúrgica argentina continúa en baja

La industria metalúrgica argentina continúa en baja, pero empiezan a aparecer señales positivas en el frente externo, aunque está en el nivel más bajo de los últimos 4 años.
Según un relevamiento de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), la actividad del sector en marzo y en el primer trimestre de 2026 se ubicó en su nivel más bajo de los últimos cuatro años.
Este sector industrial reflejó una utilización de la capacidad instalada inferior a la registrada en 2024 y 2023, en un contexto que sigue mostrando impacto sobre el empleo y la inversión.
De acuerdo con el relevamiento, la comparación interanual frente a marzo de 2025 arrojó una caída significativa, en línea con una tendencia contractiva que ya suma tres años consecutivos.
No obstante, marzo evidenció una leve mejora respecto de febrero, lo que sugiere cierta estabilización en el corto plazo, aunque todavía insuficiente para consolidar un cambio de tendencia.
“Si bien seguimos viendo un nivel de actividad bajo en términos históricos, en marzo se observó una leve mejora mensual que marca una estabilización incipiente. El desafío es sostener esa dinámica en los próximos meses”, señaló José Luis Ammaturo, secretario de CAMIMA.
En el análisis territorial, todas las provincias industriales registraron retrocesos, con mayores caídas en Buenos Aires (−5,6 %) y Córdoba (−3,1 %), lo que repercute de manera directa en el entramado productivo del cordón industrial.
Por cadenas de valor, los sectores vinculados a la industria automotriz y al agro mostraron desempeños positivos, mientras que la construcción se mantuvo entre los rubros más afectados, reflejando la heterogeneidad que atraviesa a la industria metalúrgica.
Otro de los indicadores relevantes es la caída en la utilización de la capacidad instalada, particularmente en las plantas de menor escala, que operan por debajo de sus niveles óptimos.
Esta situación condiciona el nivel de empleo y limita nuevas inversiones.
“La baja en la capacidad instalada sigue siendo una de las principales preocupaciones, sobre todo para las pymes. Aun así, algunos sectores empiezan a mostrar señales de dinamismo que podrían traccionar al resto de la actividad”, afirmó Ammaturo.
En este contexto, CAMIMA destacó un dato alentador del escenario macroeconómico: el crecimiento de las exportaciones durante marzo, que comienza a consolidar una tendencia positiva para el año y abre una ventana de oportunidad para el sector.
“El repunte de las exportaciones puede convertirse en un motor relevante para la recuperación de la industria. Es importante acompañar ese proceso con condiciones que permitan a más empresas integrarse a los mercados externos y avanzar con la reforma impositiva, un debate pendiente que debe darse de manera urgente”, sostuvo Ammaturo.
Al mismo tiempo, CAMIMA advirtió que el escaso crecimiento de las importaciones también refleja el actual nivel de actividad, con una demanda interna aún debilitada.
“Que las importaciones no crezcan está vinculado tanto al menor consumo como a la baja producción. Por eso es clave generar condiciones que permitan recuperar el mercado interno sin perder el impulso exportador”, concluyó Ammaturo.
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